miércoles, 23 de septiembre de 2015

Un abrazo

Al despertar, vos aún dormías, entonces rodee con mis brazos tu viril cuerpo
de musculosa espalda y fuertes brazos
Con mi nariz pegada a tu piel absorbí tu aroma impregnado de vos y tus sueños
En ese simple acto te amé, te amé imperfecto, te amé hombre mío.
Sane tu niño herido.
Despertaste y sonriendo me dijiste soñé que volaba.
Lo que nunca supiste es que aferrada a tu cuerpo te amé más que nunca, más que a nadie.
Solo por ese instante ame puro, simple, a pesar de mi imperfecto y errado ser.